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Tribuna de Actualidad


Matrimonio homosexual en Estados Unidos: controversia en la campaña presidencial2007
08
Nov

Matrimonio homosexual en Estados Unidos: controversia en la campaña presidencial

Entre la adopción y la prohibición: los derechos LGTB se convierten en arma arrojadiza para los candidatos a la Presidencia de los Estados Unidos.

Por Saül Peña


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Cuando queda exactamente un año para las elecciones presidenciales en Estados Unidos, las posiciones de los candidatos acerca de los derechos LGTB están claramente definidas.

La posibilidad de admitir derechos sucesorios o de adopción para las parejas homosexuales levanta ampollas en una sociedad en la que la religión y sus preceptos aún tienen un papel prevalente, llegando al punto de que la sodomía ha estado tipificada como delito en el Código Penal de trece Estados hasta 2003. En las últimas elecciones presidenciales éste se ha convertido en un tema recurrente, por la controversia que suscita entre los ciudadanos. En el centro de la polémica se encuentra la regulación del matrimonio homosexual; y más concretamente la posibilidad de implementar una enmienda a la Constitución que prohíba explícitamente los matrimonios homosexuales, a través de su definición como “la unión de un hombre y una mujer”.

Generalmente se identifica al Partido Conservador como el más reacio al reconocimiento de derechos jurídicos a las parejas homosexuales, mientras que en el Partido Demócrata se adoptan posiciones más aperturistas en este sentido. En las pasadas elecciones, llevadas a cabo en 2004, muchos estados gobernados por los republicanos promovieron referendos simultáneos a la votación presidencial para prohibir el matrimonio homosexual a nivel estatal, en una campaña de movilización del voto rural y ultrareligioso. Sin embargo, este electorado ha perdido su confianza en los republicanos, después de una legislatura marcada por la Guerra de Irak y los escándalos sexuales de numerosos miembros del Partido Republicano. Es por ello que en la actual carrera presidencial no se esté produciendo ese férreo rechazo a lo LGTB desde las filas republicanas, para dirigirse a un electorado más “centrado”.

Rudolf Giuliani, el candidato con más posibilidades dentro del partido conservador, se muestra en contra de los matrimonios homosexuales; sin embargo, se posiciona en contra de la prohibición del matrimonio “gay” a nivel federal, y durante su mandato como alcalde de Nueva York reguló las “uniones domésticas” para homosexuales.

Tom Tancredo, congresista por los conservadores en las últimas dos legislaturas, se muestra abiertamente en contra de cualquier regulación de derechos LGTB. En ese sentido, defiende una enmienda constitucional que defina el matrimonio como una unión entre hombre y mujer, ya que considera que el único interés del Estado en la institución matrimonial es la procreación, ya que “la población es poder”.

El también republicano Fred Thompson, otro de los candidatos que más suenan, se declara contrario a los matrimonios homosexuales, pero defiende la libertad de cada Estado para regular o no las uniones de hecho.

Dentro del Partido Demócrata, la candidata mejor posicionada para ocupar el Despacho Oval es Hillary Clinton, quien se manifiesta en contra del matrimonio homosexual (aunque votó en contra de su prohibición en el Senado) y a favor de una regulación de las uniones de hecho (domestic partnerships). De la misma idea es su principal contrincante dentro de las filas demócratas, Barack Obama, así como John Edwards.

De entre todos los aspirantes destaca un defensor de los derechos LGTB, Mike Gravel. El aspirante demócrata, a favor de la regulación de los matrimonios homosexuales, ha llegado a declarar que “negar a gays y lesbianas la igualdad de derechos, incluyendo el matrimonio, es inmoral”.

La controversia está servida en un país donde la línea entre política y religión se hace muy difusa, y se tiende a la bipolarización: en una reciente encuesta, un 40% de los americanos se declara firmemente a favor del matrimonio gay, mientras que el 50% se declara manifiestamente en contra. ¿Quién se llevará el gato al agua? La respuesta, el 4 de noviembre de 2008.



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